Bomplenazo
2004
Fiesta caribeña en Nueva York



Aubrey Barbosa
Domingo, 26 de Diciembre de 2004
Texto y fotos por José Rodríguez
… Puerto Rico, Puerto Rico,
es mi tierra natal
no la cambio por ninguna
aunque me paguen un capital…
Espacio para la diversidad y prueba irrefutable de un renacimiento cultural, expresado en las caras nuevas de los jóvenes. Así puede describirse la celebración que, bajo el nombre de Tercer Bomplenazo 2004: Una bienal de la cultura afro-puertorriqueña, se realizó en la ciudad de Nueva York.

El grupo Africaribe, que dirige Evaristo “Tito” Rodríguez.
La actividad, auspiciada por el Hostos Center for the Arts and Culture y el Centro Cultural Rincón Criollo de Nueva York, fue dedicada a la memoria del maestro plenero Marcial Reyes. Caracterizada por la diversidad de expresiones artísticas, culturales y dentro de la propia bomba y plena, el Bomplenazo fue un verdadero festival de arte y cultura. Contó con presentaciones artísticas, instalaciones de arte, una exposición fotográfica titulada La circulación del pandero, demostraciones sobre cómo hacer instrumentos musicales y artesanías, conversatorios, talleres y una fiesta de comunidad en el Centro Cultural Rincón Criollo, también conocido como la Casita de Chema.
El espacio para la diversidad es el atributo que mejor parece definir el Bomplenazo, efectuado en el Hostos Community College de Nueva York. Diversidad manifestada en ritmos, bailes, expresiones artísticas, edades, etnias y representaciones sociales de todo tipo. De acuerdo con Wallace Edgecombe, director del Hostos Center for the Arts and Culture, aunque desde los años ochenta efectuaban actividades culturales, “la idea de realizar una actividad donde estuvieran representados todos los géneros comenzó, cuando en el 1999, Juan (Juango) Gutiérrez, de los Pleneros de la 21, un amigo de años, se me acercó y me dijo: ‘Es tiempo de que dejemos de hacer esto en pedacitos. Esto se debe celebrar como una tradición cultural en su totalidad, con todo los aspectos y géneros representados’. Y yo le dije: ‘Estoy contigo, no me tienes que convencer’ ”. Ello unido a que “el colegio Hostos tiene como parte de su misión, además de lo académico, el servir a las necesidades artísticas y culturales de la comunidad”. El evento cuenta con subvenciones de la ciudad, del gobierno federal, el Bronx Council of the Arts y el Departamento de Asuntos Culturales de la Ciudad de Nueva York.
El Bomplenazo es el reflejo de esa confluencia caribeña que se encuentra y reencuentra en la Gran Metrópolis del mundo donde vive el otro Puerto Rico. Todo esta mezcla trajo como consecuencia un evento muy rico, no limitado a lo folklórico en su sentido estricto. Allí se pudo disfrutar tanto del talento de grupos con muchos años de establecidos, maestros de bomba y plena, como de bandas de jóvenes que han aprendido a tocar estos ritmos en Nueva York, Nueva Jersey y Chicago. En opinión de Luis E. Román, plenero y artesano que lleva 54 años en Nueva York, “hay un renacer en los jóvenes, que quieren conocer sus raíces. La plena y la bomba nunca van a desaparecer en la ciudad de Nueva York. Es más, aquí como nos hace falta la cultura, la apreciamos más”.
Edgecombe está de acuerdo. “Los jóvenes hacen su rap, su rock en español. Vas a ver en este mismo Festival grupos de bomberos y pleneros que hablan en inglés pero siguen esta misma tradición, van a la casita de Chema, se empapan de las tradiciones y hablan con los maestros. Claro, también tienen otros intereses…”. Según Juan Cartagena, director y arreglista del Grupo Segunda de la Quimbamba y Editor de la Revista Güiro y Maraca (publicada desde el 1997), “la bomba y la plena no se van a morir. Todo lo que tiene que ver con la comunidad puertorriqueña en los Estados Unidos hay que mirarlo desde el punto de vista de la migración continua entre Puerto Rico y este país. Aquí no se va a morir, porque en Puerto Rico no va a morir. Si muere en Puerto Rico quizás aquí también muera, pero, mientras nuestra generación tenga la capacidad de ir a Puerto Rico, a buscar trabajo o criar nuestras familias allá, mientras exista ese enlace, lo que viva en Puerto Rico siempre va a vivir acá también”.
Para este puertorriqueño nacido en Nueva Jersey, “en Estados Unidos la batalla es mucho más fuerte. Siempre hemos sido discriminados porque hablamos con acento, hablamos español o porque tenemos la piel diferente a la del norteamericano. Nosotros siempre estamos buscando y haciendo símbolos de identidad. En Puerto Rico es fácil ser puertorriqueño, pero afuera es una pelea”. Por otra parte, al preguntarle al joven Carlos “Tato” Torres, director del grupo juvenil Yerbabuena, lo que representa su grupo para la juventud puertorriqueña e hispana de Nueva York, señala: “Quisiera que signifique un ejemplo, que les inspire a buscarse a sí mismos a través de su cultura e historia, porque ésta es una ventana amplia para conocerte a sí mismo. Y que signifique un vehículo hacia el autoconocimiento y la construcción de la familia y la comunidad puertorriqueñas”.
Según Tito Rodríguez, director del grupo Africaribe, “en Chicago también se está haciendo bomba y plena y un montón de otras cosas puertorriqueñas. La bomba y plena no han desaparecido, por el contrario, son la raíz de muchas cosas que están ocurriendo ahora... A la juventud hay que engancharla con algo. Y el punto de referencia de ellos es lo que están viviendo en este momento. Yo no les puedo decir que abandonen lo que ellos creen o sienten para que sigan esto. Pero sí les puedo decir: ‘Mira, esto también es tuyo y lo que tú estás haciendo tiene mucho que ver con esto’. Y de esta manera pueden vivirlo”.
“Estamos viviendo muchas realidades en el mundo”, agrega Rodríguez. “El puertorriqueño en sí son tres razas y muchas más que nadie ha querido decir. Somos una mezcla de muchos pueblos… Hay realidades múltiples. Nosotros tenemos que guiarlos para balancear esas realidades”.
Alexander Valle LaSalle, director del grupo Alma Moyó, quien lleva 20
años viviendo en los Estados Unidos, dice que “gracias a muchas
familias y diferentes grupos de antepasados, la bomba y plena llegaron para
quedarse. Hay un resurgir de estos ritmos, especialmente de la bomba. Estamos
ahora descubriendo de nuevo nuestras raíces”. RD