El Vejigante De Loiza

por Samuel Lind

Cuando se habla del Vejigante, siempre se asocia con los moros que combatía Santiago, que era lo malo, y se le representa en la imagen con la cabecita cortada por el apóstol, colocada debajo del caballo. Lo cierto es, que es un personaje tan festivo y atractivo que no cuestionamos su dualidad de ser bueno o malo.
En mi experiencia ver a una comparsa de Vejigantes es algo fascinante (viene a mi mente la comparsa “Los Nigüitos”). El misterio de ver esas mascaras poderosas y con mamelucos ondulantes y esa energía ancestral que los envuelve, es como transportarme a otras dimensiones.
Santiago llego a Loíza para protegernos. Dicen que lo trajo el mar en una noche de luna. Se apareció a un pescador en el tronco de un árbol de corcho. El encuentro provoco en el loiceño, un sentido para expresar su religiosidad. Como descendientes de esclavos vieron en Santiago, el guerrero y la bravía de un ser africano que los identificaba.
Si bien es cierto, hay una historia de Santiago en España y el aparece matando moros en defensa de los españoles, es otro cantar. Lo cierto es que Santiago vino a Loiza probo agua de la palma y se quedo con nosotros pa’sufrir o gozar. Es la representación que hace el loiceño en las fiestas con disfraces que dramatizan el sentimiento místico y festivo. El vejigante es el mas original. Es el coco de nuestras palmeras majestuosas que nos dan vida se convierte en mascara que recoge la mística de un pueblo y nuestra máxima expresión de raíces africanas.
Aunque no sabemos el origen del nombre. Sabemos que tiene un instrumento que es la vejiga. De ahí su nombre. Un Vejigante sin vejiga es como un guerrero sin su espada.
La careta de coco “en la tradición” la tallaba el que la usaba. La expresión que lograba al tallarla era lo que adoptaría al transformarse en Vejigante. La mascara de coco logra expresiones que el loiceño adopta como suyos. Con el desarrolló de las artesanías permitió que se evidencie en el mágico trabajo de Don Castor Ayala. En el traje el Vejigante se vuelve un ser que casi vuela. Es un mameluco que contrasta en colores y con telas que descienden de los brazos hacia los pies, simulando un ave.
La expresión del Vejigante es la del cantar estribillos que los seguidores le contestan y son parecido a los seis de la bomba.
El Vejigante es una entidad protectora. Su misión principal es abrir camino a la procesión de Santiago. Es un espíritu libre, de raíces africanas que afloran de lo mas profundo del ser loiceño. En su religiosidad esclavizada necesitaba salir libre. Una procesión de Santiaguito sin una comparsa de Vejigantes que la precede, no tendría sentido. Es ese significado místico que espanta lo malo y abre camino a la procesión. Es un personaje festivo y de mucha alegría. Si el verlo venir con sus cuernos protectivos alzando las manos nos da temor, al sentirlo de cerca nos atrae con sus cánticos y nos unimos a correr el santo.
No es lo malo como algunos loiceños erróneamente expresan debido a su fe cristiana. Además de traer la religión católica los españoles también nos trajeron esa sangre mora y negra. Para los africanos, los cuernos simbolizan la abundancia y sostén de sus pueblos. En el cristianismo los cuernos tienen otra connotación.
Antes de la colonización en nuestra isla, ya en el reino del Kongo que fue ya se había adaptado el culto a Santiago y muchos de nuestros ancestros fueron traídos de esa región.
El Vejigante, es lo Loiceño, nuestras raíces que salen a través de lo ancestral que nos protege. Es un personaje bullanguero. NO ES UN BUFON. NO ES UN PAYASO. Tiene su carácter que lo distingue como único. Es la forma de expresion que el loiceño reconoce. Nos hace sentir el respeto por nuestros ancestros .Y con su alegría nos limpia el espíritu. Para los españoles los moros eran malos. Para nosotros es ver a nuestros hermanos africanos.
Nadie que se disfraza de Vejigante quiere expresar lo negativo. Lo contrario. Es un personaje de Limpieza y de protección. El Vejigante es victima del mismo prejuicio que sufre el negro por su color. Por la connotación subliminal aprendida de que todo lo negro es malo. No necesitamos más discrimen como pueblo. Alegar que el vejigante es lo malo es atentar contra lo que somos. El Vejigante nos representa como loiceños. En nuestra mística y religiosidad.
Inequívocamente el Vejigante como el baile de bomba es una de nuestras máximas expresiones loiceñas. Nos hace vibrar e da identifica lo que somos. Celebrantes orgullosos de nuestras raíces.